sábado, 20 de febrero de 2010

Centroamericanos sin Cuba

Como el monumental sueño de un idealista perseverante, los Juegos Olímpicos modernos se iniciaron en el 1896, con el propósito de hermanar a los pueblos del mundo en una tregua fugaz abrazada a la competencia deportiva. El gran barón Pierre de Coubertin logró comunicar que más que unos juegos, era una necesidad mutua el encontrarnos cada cuatro años para compartir nuestras semejanzas y respetar nuestras diferencias. Fue ésta una gran victoria para la buena voluntad, un logro para la humanidad y de donde nacieron gestiones menores, pero de igual simbolismo e importancia para todos.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son nuestras olimpiadas regionales y la oportunidad de encontrarnos con nuestros más cercanos pueblos hermanos. En esta ocasión, tenemos el privilegio de montar esta fiesta en nuestra casa. Hemos invitado a 32 países. Mayagüez y el área oeste resplandecerán como nunca. Por dos semanas, en los estadios, en las aceras, en los negocios, nos fundiremos todos en un solo molde con los lazos multicolores del tejido de nuestra confraternización.
Debo reconocer, sin embargo, una vieja y putrefacta espina que ha vuelto para enterrarse en mi entusiasmo. Hay una probabilidad de que a esta anticipada rumba le pueda faltar su mejor requinto. Como una salsa sin clave, como un fricasé sin sazón, así serían los Juegos de Mayagüez sin Cuba, campeón histórico de los juegos y una potencia mundial en el deporte.
El Comité Olímpico Cubano publicó recientemente en el periódico Granma una carta abierta exponiendo las razones que han atrasado su decisión de participar en estas justas. En la misiva, informan el gran esfuerzo del Comité Olímpico puertorriqueño, liderado con innegable capacidad por David Bernier, para resolver el tranque, pero también reafirman que su participación sigue condicionada a recibir “trato igual”. Esto significa que se les permita llegar en sus propios aviones a Puerto Rico, que no tengan problemas con las visas y que se le garantice una seguridad básica a su equipo olímpico. Exactamente lo mismo que se les garantiza a los demás países. Ni más, ni menos.
El Gobierno de los EE.UU. ha puesto los obstáculos. Conforma un bochornoso acto de humillación el ponerle trabas a una delegación deportiva internacional sólo por la pobre relación política que dicho país tiene con una nación que ni siquiera compite en estos juegos. Después de una extensa y profunda meditación, no sé porqué, dudo mucho que la delegación cubana venga en misión suicida a chocar sus aviones con el edificio del Banco Popular, o que se vayan a bajar lanzando granadas rusas y cabalgando con la Internacional Socialista de fondo a tomar y a pintar de rojo las alcaldías de Puerto Rico.
Concluyo, sin embargo, que lo más absurdo de esta historia es lo más vergonzoso: nuestra incapacidad de poder invitar a nuestros hermanos a nuestra propia casa sin tener que pedir permiso. Que descanse en paz el barón Pierre de Coubertin.

viernes, 15 de enero de 2010

¿Por qué los norteamericanos no viajan a Cuba?

Roberto Pérez Betancourt

Servicio Especial de la AIN

La administración de Estados Unidos mantiene la prohibición anticonstitucional a sus ciudadanos de viajar a Cuba, implementada 49 años atrás y que la inmensa mayoría de los estadounidenses rechaza.

Tras dictar la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares con la Isla a principios de enero de 1961, preludio de ataques de diversa índole contra la naciente Revolución Cubana, el 17 de ese mes el gobierno de John F. Kennedy eliminó el derecho de los estadounidenses de visitar a la mayor de las Antillas, sin que existiera alguna razón para hacerlo.

Las raíces de esa política hostil no surgieron, como erróneamente algunos piensan, después del primer mes de 1959, cuando la Revolución implementó leyes de amplio beneficio popular en virtud de la soberanía política alcanzada y en pos de consolidar la independencia económica.

Se conoce de la ambición hegemónica de apoderarse de Cuba desde que líderes de la lucha de las 13 colonias por la emancipación del colonialismo británico adelantaran tales deseos.

Una frustración tras otra, la Isla siempre fue la manzana codiciada. El triunfo de la lucha armada ante la tiranía de Batista, puso en jaque esas aspiraciones estadounidenses tras la toma del poder político por el pueblo cubano.

Al cumplirse en este enero 49 años de la ilegal decisión de Washington, la cual impide a los norteamericanos darse un salto de 90 millas para beneficiarse de múltiples servicios que pueden obtener en la tierra de José Martí, en esa población se constata el reclamo creciente para suprimir esa imposición arbitraria.

El reciente despacho de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) es elocuente. En este se afirma que el 70 por ciento de los estadounidenses es favorable al levantamiento de restricciones a la población en general para viajar a Cuba, y el 59 por ciento piensa que llegó el momento de intentar una nueva política con el gobierno cubano.

Tanto los votantes republicanos (62 por ciento) como demócratas (77) e independientes (66), quieren viajar sin restricciones a la isla caribeña, señaló el sondeo de World Public Opinion org.

El 59 por ciento de los entrevistados contestó afirmativamente a la pregunta ¿es tiempo de intentar una nueva política hacia Cuba?

En círculos legislativos norteños el tema es motivo de renovados debates pues en su seno crecen las opiniones de que es hora de derogar la prohibición y que los nativos de esa nación viajen a Cuba, como lo pueden hacer a China, Viet Nam o Corea del norte, naciones con las cuales Washington aún mantiene diferendos.

Al respecto, el legislador republicano Jeff Flake admitió a principios de diciembre de 2009 que el proyecto de ley para levantar las restricciones de los viajes de los estadounidenses a Cuba ha avanzado, pero aún no cuenta con los 218 votos requeridos para ser aprobado en la Cámara de Representantes.

Los razonamientos subrayan que la cuestión de fondo no se centra en si la prohibición entraña o no una sanción contra Cuba, sino que de hecho y de derecho representa la supresión de la libertad constitucional de los norteamericanos de desplazarse libremente hacia donde deseen, precepto que desde hace 49 años se viola y debe restituirse.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Cuba espera para 2010 más artistas

LA HABANA, 28 (ANSA) - Cuba espera para 2010 más artistas y agrupaciones musicales de Estados Unidos y Puerto Rico, entre ellas Calle 13 y la Filarmónica de Nueva York, aunque ambas cancelaron en 2009 visitas a este país.
Abel Acosta, presidente del oficial Instituto Cubano de la Música (ICM), declaró a la prensa local que un concierto en La Habana del grupo estadounidense Kool and the Gang este mes, parte de un intercambio cultural bilateral en marcha, "ha sido trascendental".
Agregó que en el contexto de ese intercambio, se espera en esta capital a Calle 13, dúo puertorriqueño de gran popularidad que debió venir al reciente festival de cine de La Habana.
"Ellos (Calle 13) han informado a varios medios de prensa sobre su posible visita a Cuba y lo han comunicado a través de la red social Twitter", dijo Acosta al medio informativo en Internet, Cubadebate.
Adelantó que Calle 13 realizará "varios recitales" en La Habana el año próximo.
"El grupo está listo para cantarle a los cubanos", dijo Acosta.
Sobre la Filarmónica de Nueva York, que no recibió licencia del Departamento norteamericano de Estado en octubre para actuar en Cuba en 2009, Acosta dijo que sigue la gestión para que viaje a este país. DFB

viernes, 18 de diciembre de 2009

Los Cohiba que se vendan en EE UU sólo tendrán sabor cubano

C. G. Bolinches - Madrid - 18/12/2009
Puede que sean los cigarros cubanos con más renombre -de hecho se hicieron famosos por ser los favoritos de Fidel Castro- pero los Cohiba que se venden en Estados Unidos no proceden de la isla caribeña. Aunque esta particularidad puede tener los días contados. Un juez estadounidense, en concreto neoyorquino, ha dado la razón a Cubatabaco (socia de Altadis, filial de Imperial Tobacco) en la disputa que mantiene desde hace casi 20 años con General Cigar por el control de la popular enseña de cigarros en el país norteamericano.
 El juez Robert W. Sweet entiende en su sentencia que el control de la marca pertenece a la empresa cubana, a pesar de que ésta tiene cerradas las puertas del mercado estadounidense debido al embargo a las importaciones de la isla. Una prohibición de la que se beneficia General Cigar, que desde hace casi dos décadas la explota comercialmente, eso sí, con cigarros producidos en la República Dominicana.
El juez neoyorquino considera que desde 1992, General Cigar (controlada por el grupo sueco Swedish Match) se ha aprovechado de la reputación y del valor de marca de la enseña cubana. Es decir, la filial estadounidense ha tratado de capitalizar el valor de la marca Cohiba. En concreto, Sweet asegura que los consumidores estadounidenses asocian la denominación Cohiba con los cigarros cubanos y General Cigar copió intencionadamente la enseña para explotarla 
comercialmente.
En su resolución el juez del Estado de Nueva York apunta cómo General Cigar alegaba que Cubatabaco no demostraba haber sufrido un "perjuicio irreparable" por su uso de la marca Cohiba en Estados Unidos. Sin embargo, el juez señala que el control de la marca es de la empresa caribeña "a pesar de que Cubatabaco tiene prohibida actualmente la comercialización de sus cigarros en Estados Unidos debido al embargo vigente hacia Cuba", apunta Sweet en su sentencia. "Los demandantes es decir, la empresa estatal cubana han demostrado que General Cigar sigue aprovechándose de la reputación asociada a los cigarros Cohiba", argumenta.
"La decisión del juez Sweet confirma plenamente el principio fundamental de que a una empresa no se le puede permitir cosechar lo que no ha sembrado, que no se le puede permitir explotar el valor de una marca y la reputación del producto de otra compañía", aseguran desde el bufete de abogados Rabinowitz Boudin Standard Krinsky & Lieberman, que ha representado a Cubatabaco en los tribunales.
Sin embargo, la decisión del juez neoyorquino no es definitiva y no supondrá la retirada del mercado de los Cohiba dominicanos. Esta sentencia podrá apelarse y hasta que no exista una resolución definitiva y vinculante, la filial de Swedish Match podrá seguir vendiéndose en todo el territorio estadounidense.
Además, las dos empresas tendrán que seguir viéndose en los tribunales, ya que Cubatabaco reclama a General Cigar una compensación económica por haber explotado la enseña Cohiba durante los últimos 17 años.
En su sentencia, el juez Robert W. Sweet señala que General Cigar cifra en 12 millones de dólares (unos 8,3 millones de euros) los ingresos que obtiene al año gracias a la enseña Cohiba. Además, la filial del grupo sueco ha alegado ante el tribunal que Cubatabaco no ha sufrido ningún daño económico, al tener vetada en Estados Unidos la venta y la publicidad de sus cigarros. Un argumento que el tribunal rechaza al desvincular el embargo de la disputa por la propiedad de la marca.