San Juan, 17 de febrero. Con el objetivo de apoyar las gestiones que garanticen la presencia de la delegación cubana y el respaldo que ésta necesite en tierras boricuas, fue constituido el 15 de febrero pasado en la Plaza Colón de Mayagüez, el Grupo de Trabajo del Oeste de la Red de Apoyo a Cuba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. La información se dio conocer en una declaración entregada a la prensa por sus portavoces.
El establecimiento de vínculos con todas las organizaciones de la sociedad boricua para que apoyen los esfuerzos mancomunados del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) y el Comité Organizador (CO), para que el importante encuentro deportivo pueda realizarse con la presencia de los atletas cubanos -líderes de muchas de las disciplinas incluidas en el calendario de la lid regional- constituye la principal tarea a cumplir por el Grupo de Trabajo, al que pertenecen José A. Morales, ex presidente de la Federación Puertorriqueña de Natación y Milagros Rivera, presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba de Puerto Rico.
El 6 de febrero último durante una actividad en la Casa Olímpica, la Red de Apoyo respaldó las gestiones del COPUR en una carta entregada a su presidente David Bernier.
En esta ocasión la Red expresó que “es de gran preocupación para el pueblo que nuestro gran evento deportivo internacional se vea afectado por políticas discriminatorias del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba”, al tiempo que reiteró su petición al gobierno de Puerto Rico de sumarse a las gestiones impulsadas por COPUR y el CO.
Durante la lectura de la declaración se rememoró la participación de la mayor de las Antillas en los certámenes precedentes, en especial la lucha librada por los pasajeros del buque Cerro Pelado en 1966, hombres y mujeres amantes del deporte y de la patria, que estuvieron dispuestos a llegar a nado con tal de tocar la tierra de Ramón Emeterio Betances y participar en los juegos organizados en esa fecha.
Luego en 1993 la ciudad de Ponce acogería los XVII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Cuba transitaba por los momentos más severos del Período Especial, oportunidad aprovechada por los Estados Unidos para recrudecer el bloqueo en un intento de asfixiar económicamente al pueblo cubano. Sorteando las dificultades una amplia avanzada pudo arribar a los Juegos en Ponce. Cuentan los que allí estuvieron que en el acto de inauguración el público desde las gradas ovacionó a la delegación cubana con el mismo entusiasmo y cariño que a los locales. No obstante, la actitud solidaria de los anfitriones no pudo evitar del todo que elementos contrarrevolucionarios radicados en la isla, renunciaran a las provocaciones contra nuestros atletas, alentados por la “tolerancia” de las autoridades coloniales.
Creada en San Juan el pasado 28 de enero, la Red de Apoyo a Cuba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010 está compuesta por organizaciones sociales, políticas, solidarias, comunitarias, artísticas. Sea han sumado además deportistas, maestros, estudiantes universitarios, de enseñanza secundaria, abogados, así como médicos, comunicadores sociales, sindicalistas y todas las voces a favor del deporte y la soberanía deportiva.
Representantes de la alcaldía, la Nueva Escuela, Partido Independentista de Puerto Rico, el Comité de Solidaridad con Cuba, Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, Frente Socialista y la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) participaron en el acto de constitución del Grupo, acompañados por miembros de la Brigada Juan Ruis Rivera, estudiantes y profesores de la localidad sede del evento.
Por: Alexei Padilla
domingo, 21 de febrero de 2010
Constituyen en Puerto Rico Capítulo de Mayagüez de la Red de Apoyo a Cuba para Los JuegosSan Juan, 17 de febrero. Con el objetivo de apoyar las gestiones que garanticen la presencia de la delegación cubana y el respaldo que ésta necesite en tierras boricuas, fue constituido el 15 de febrero pasado en la Plaza Colón de Mayagüez, el Grupo de Trabajo del Oeste de la Red de Apoyo a Cuba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. La información se dio conocer en una declaración entregada a la prensa por sus portavoces. El establecimiento de vínculos con todas las organizaciones de la sociedad boricua para que apoyen los esfuerzos mancomunados del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) y el Comité Organizador (CO), para que el importante encuentro deportivo pueda realizarse con la presencia de los atletas cubanos -líderes de muchas de las disciplinas incluidas en el calendario de la lid regional- constituye la principal tarea a cumplir por el Grupo de Trabajo, al que pertenecen José A. Morales, ex presidente de la Federación Puertorriqueña de Natación y Milagros Rivera, presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba de Puerto Rico. El 6 de febrero último durante una actividad en la Casa Olímpica, la Red de Apoyo respaldó las gestiones del COPUR en una carta entregada a su presidente David Bernier. En esta ocasión la Red expresó que “es de gran preocupación para el pueblo que nuestro gran evento deportivo internacional se vea afectado por políticas discriminatorias del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba”, al tiempo que reiteró su petición al gobierno de Puerto Rico de sumarse a las gestiones impulsadas por COPUR y el CO. Durante la lectura de la declaración se rememoró la participación de la mayor de las Antillas en los certámenes precedentes, en especial la lucha librada por los pasajeros del buque Cerro Pelado en 1966, hombres y mujeres amantes del deporte y de la patria, que estuvieron dispuestos a llegar a nado con tal de tocar la tierra de Ramón Emeterio Betances y participar en los juegos organizados en esa fecha. Luego en 1993 la ciudad de Ponce acogería los XVII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Cuba transitaba por los momentos más severos del Período Especial, oportunidad aprovechada por los Estados Unidos para recrudecer el bloqueo en un intento de asfixiar económicamente al pueblo cubano. Sorteando las dificultades una amplia avanzada pudo arribar a los Juegos en Ponce. Cuentan los que allí estuvieron que en el acto de inauguración el público desde las gradas ovacionó a la delegación cubana con el mismo entusiasmo y cariño que a los locales. No obstante, la actitud solidaria de los anfitriones no pudo evitar del todo que elementos contrarrevolucionarios radicados en la isla, renunciaran a las provocaciones contra nuestros atletas, alentados por la “tolerancia” de las autoridades coloniales. Creada en San Juan el pasado 28 de enero, la Red de Apoyo a Cuba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010 está compuesta por organizaciones sociales, políticas, solidarias, comunitarias, artísticas. Sea han sumado además deportistas, maestros, estudiantes universitarios, de enseñanza secundaria, abogados, así como médicos, comunicadores sociales, sindicalistas y todas las voces a favor del deporte y la soberanía deportiva. Representantes de la alcaldía, la Nueva Escuela, Partido Independentista de Puerto Rico, el Comité de Solidaridad con Cuba, Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, Frente Socialista y la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) participaron en el acto de constitución del Grupo, acompañados por miembros de la Brigada Juan Ruis Rivera, estudiantes y profesores de la localidad sede del evento. Por: Alexei Padilla
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sábado, 20 de febrero de 2010
Centroamericanos sin Cuba
Como el monumental sueño de un idealista perseverante, los Juegos Olímpicos modernos se iniciaron en el 1896, con el propósito de hermanar a los pueblos del mundo en una tregua fugaz abrazada a la competencia deportiva. El gran barón Pierre de Coubertin logró comunicar que más que unos juegos, era una necesidad mutua el encontrarnos cada cuatro años para compartir nuestras semejanzas y respetar nuestras diferencias. Fue ésta una gran victoria para la buena voluntad, un logro para la humanidad y de donde nacieron gestiones menores, pero de igual simbolismo e importancia para todos.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son nuestras olimpiadas regionales y la oportunidad de encontrarnos con nuestros más cercanos pueblos hermanos. En esta ocasión, tenemos el privilegio de montar esta fiesta en nuestra casa. Hemos invitado a 32 países. Mayagüez y el área oeste resplandecerán como nunca. Por dos semanas, en los estadios, en las aceras, en los negocios, nos fundiremos todos en un solo molde con los lazos multicolores del tejido de nuestra confraternización.
Debo reconocer, sin embargo, una vieja y putrefacta espina que ha vuelto para enterrarse en mi entusiasmo. Hay una probabilidad de que a esta anticipada rumba le pueda faltar su mejor requinto. Como una salsa sin clave, como un fricasé sin sazón, así serían los Juegos de Mayagüez sin Cuba, campeón histórico de los juegos y una potencia mundial en el deporte.
El Comité Olímpico Cubano publicó recientemente en el periódico Granma una carta abierta exponiendo las razones que han atrasado su decisión de participar en estas justas. En la misiva, informan el gran esfuerzo del Comité Olímpico puertorriqueño, liderado con innegable capacidad por David Bernier, para resolver el tranque, pero también reafirman que su participación sigue condicionada a recibir “trato igual”. Esto significa que se les permita llegar en sus propios aviones a Puerto Rico, que no tengan problemas con las visas y que se le garantice una seguridad básica a su equipo olímpico. Exactamente lo mismo que se les garantiza a los demás países. Ni más, ni menos.
El Gobierno de los EE.UU. ha puesto los obstáculos. Conforma un bochornoso acto de humillación el ponerle trabas a una delegación deportiva internacional sólo por la pobre relación política que dicho país tiene con una nación que ni siquiera compite en estos juegos. Después de una extensa y profunda meditación, no sé porqué, dudo mucho que la delegación cubana venga en misión suicida a chocar sus aviones con el edificio del Banco Popular, o que se vayan a bajar lanzando granadas rusas y cabalgando con la Internacional Socialista de fondo a tomar y a pintar de rojo las alcaldías de Puerto Rico.
Concluyo, sin embargo, que lo más absurdo de esta historia es lo más vergonzoso: nuestra incapacidad de poder invitar a nuestros hermanos a nuestra propia casa sin tener que pedir permiso. Que descanse en paz el barón Pierre de Coubertin.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son nuestras olimpiadas regionales y la oportunidad de encontrarnos con nuestros más cercanos pueblos hermanos. En esta ocasión, tenemos el privilegio de montar esta fiesta en nuestra casa. Hemos invitado a 32 países. Mayagüez y el área oeste resplandecerán como nunca. Por dos semanas, en los estadios, en las aceras, en los negocios, nos fundiremos todos en un solo molde con los lazos multicolores del tejido de nuestra confraternización.
Debo reconocer, sin embargo, una vieja y putrefacta espina que ha vuelto para enterrarse en mi entusiasmo. Hay una probabilidad de que a esta anticipada rumba le pueda faltar su mejor requinto. Como una salsa sin clave, como un fricasé sin sazón, así serían los Juegos de Mayagüez sin Cuba, campeón histórico de los juegos y una potencia mundial en el deporte.
El Comité Olímpico Cubano publicó recientemente en el periódico Granma una carta abierta exponiendo las razones que han atrasado su decisión de participar en estas justas. En la misiva, informan el gran esfuerzo del Comité Olímpico puertorriqueño, liderado con innegable capacidad por David Bernier, para resolver el tranque, pero también reafirman que su participación sigue condicionada a recibir “trato igual”. Esto significa que se les permita llegar en sus propios aviones a Puerto Rico, que no tengan problemas con las visas y que se le garantice una seguridad básica a su equipo olímpico. Exactamente lo mismo que se les garantiza a los demás países. Ni más, ni menos.
El Gobierno de los EE.UU. ha puesto los obstáculos. Conforma un bochornoso acto de humillación el ponerle trabas a una delegación deportiva internacional sólo por la pobre relación política que dicho país tiene con una nación que ni siquiera compite en estos juegos. Después de una extensa y profunda meditación, no sé porqué, dudo mucho que la delegación cubana venga en misión suicida a chocar sus aviones con el edificio del Banco Popular, o que se vayan a bajar lanzando granadas rusas y cabalgando con la Internacional Socialista de fondo a tomar y a pintar de rojo las alcaldías de Puerto Rico.
Concluyo, sin embargo, que lo más absurdo de esta historia es lo más vergonzoso: nuestra incapacidad de poder invitar a nuestros hermanos a nuestra propia casa sin tener que pedir permiso. Que descanse en paz el barón Pierre de Coubertin.
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viernes, 15 de enero de 2010
¿Por qué los norteamericanos no viajan a Cuba?
Roberto Pérez Betancourt
Servicio Especial de la AIN
La administración de Estados Unidos mantiene la prohibición anticonstitucional a sus ciudadanos de viajar a Cuba, implementada 49 años atrás y que la inmensa mayoría de los estadounidenses rechaza.
Tras dictar la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares con la Isla a principios de enero de 1961, preludio de ataques de diversa índole contra la naciente Revolución Cubana, el 17 de ese mes el gobierno de John F. Kennedy eliminó el derecho de los estadounidenses de visitar a la mayor de las Antillas, sin que existiera alguna razón para hacerlo.
Las raíces de esa política hostil no surgieron, como erróneamente algunos piensan, después del primer mes de 1959, cuando la Revolución implementó leyes de amplio beneficio popular en virtud de la soberanía política alcanzada y en pos de consolidar la independencia económica.
Se conoce de la ambición hegemónica de apoderarse de Cuba desde que líderes de la lucha de las 13 colonias por la emancipación del colonialismo británico adelantaran tales deseos.
Una frustración tras otra, la Isla siempre fue la manzana codiciada. El triunfo de la lucha armada ante la tiranía de Batista, puso en jaque esas aspiraciones estadounidenses tras la toma del poder político por el pueblo cubano.
Al cumplirse en este enero 49 años de la ilegal decisión de Washington, la cual impide a los norteamericanos darse un salto de 90 millas para beneficiarse de múltiples servicios que pueden obtener en la tierra de José Martí, en esa población se constata el reclamo creciente para suprimir esa imposición arbitraria.
El reciente despacho de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) es elocuente. En este se afirma que el 70 por ciento de los estadounidenses es favorable al levantamiento de restricciones a la población en general para viajar a Cuba, y el 59 por ciento piensa que llegó el momento de intentar una nueva política con el gobierno cubano.
Tanto los votantes republicanos (62 por ciento) como demócratas (77) e independientes (66), quieren viajar sin restricciones a la isla caribeña, señaló el sondeo de World Public Opinion org.
El 59 por ciento de los entrevistados contestó afirmativamente a la pregunta ¿es tiempo de intentar una nueva política hacia Cuba?
En círculos legislativos norteños el tema es motivo de renovados debates pues en su seno crecen las opiniones de que es hora de derogar la prohibición y que los nativos de esa nación viajen a Cuba, como lo pueden hacer a China, Viet Nam o Corea del norte, naciones con las cuales Washington aún mantiene diferendos.
Al respecto, el legislador republicano Jeff Flake admitió a principios de diciembre de 2009 que el proyecto de ley para levantar las restricciones de los viajes de los estadounidenses a Cuba ha avanzado, pero aún no cuenta con los 218 votos requeridos para ser aprobado en la Cámara de Representantes.
Los razonamientos subrayan que la cuestión de fondo no se centra en si la prohibición entraña o no una sanción contra Cuba, sino que de hecho y de derecho representa la supresión de la libertad constitucional de los norteamericanos de desplazarse libremente hacia donde deseen, precepto que desde hace 49 años se viola y debe restituirse.
Servicio Especial de la AIN
La administración de Estados Unidos mantiene la prohibición anticonstitucional a sus ciudadanos de viajar a Cuba, implementada 49 años atrás y que la inmensa mayoría de los estadounidenses rechaza.
Tras dictar la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares con la Isla a principios de enero de 1961, preludio de ataques de diversa índole contra la naciente Revolución Cubana, el 17 de ese mes el gobierno de John F. Kennedy eliminó el derecho de los estadounidenses de visitar a la mayor de las Antillas, sin que existiera alguna razón para hacerlo.
Las raíces de esa política hostil no surgieron, como erróneamente algunos piensan, después del primer mes de 1959, cuando la Revolución implementó leyes de amplio beneficio popular en virtud de la soberanía política alcanzada y en pos de consolidar la independencia económica.
Se conoce de la ambición hegemónica de apoderarse de Cuba desde que líderes de la lucha de las 13 colonias por la emancipación del colonialismo británico adelantaran tales deseos.
Una frustración tras otra, la Isla siempre fue la manzana codiciada. El triunfo de la lucha armada ante la tiranía de Batista, puso en jaque esas aspiraciones estadounidenses tras la toma del poder político por el pueblo cubano.
Al cumplirse en este enero 49 años de la ilegal decisión de Washington, la cual impide a los norteamericanos darse un salto de 90 millas para beneficiarse de múltiples servicios que pueden obtener en la tierra de José Martí, en esa población se constata el reclamo creciente para suprimir esa imposición arbitraria.
El reciente despacho de la Agencia Francesa de Prensa (AFP) es elocuente. En este se afirma que el 70 por ciento de los estadounidenses es favorable al levantamiento de restricciones a la población en general para viajar a Cuba, y el 59 por ciento piensa que llegó el momento de intentar una nueva política con el gobierno cubano.
Tanto los votantes republicanos (62 por ciento) como demócratas (77) e independientes (66), quieren viajar sin restricciones a la isla caribeña, señaló el sondeo de World Public Opinion org.
El 59 por ciento de los entrevistados contestó afirmativamente a la pregunta ¿es tiempo de intentar una nueva política hacia Cuba?
En círculos legislativos norteños el tema es motivo de renovados debates pues en su seno crecen las opiniones de que es hora de derogar la prohibición y que los nativos de esa nación viajen a Cuba, como lo pueden hacer a China, Viet Nam o Corea del norte, naciones con las cuales Washington aún mantiene diferendos.
Al respecto, el legislador republicano Jeff Flake admitió a principios de diciembre de 2009 que el proyecto de ley para levantar las restricciones de los viajes de los estadounidenses a Cuba ha avanzado, pero aún no cuenta con los 218 votos requeridos para ser aprobado en la Cámara de Representantes.
Los razonamientos subrayan que la cuestión de fondo no se centra en si la prohibición entraña o no una sanción contra Cuba, sino que de hecho y de derecho representa la supresión de la libertad constitucional de los norteamericanos de desplazarse libremente hacia donde deseen, precepto que desde hace 49 años se viola y debe restituirse.
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lunes, 28 de diciembre de 2009
Cuba espera para 2010 más artistas
LA HABANA, 28 (ANSA) - Cuba espera para 2010 más artistas y agrupaciones musicales de Estados Unidos y Puerto Rico, entre ellas Calle 13 y la Filarmónica de Nueva York, aunque ambas cancelaron en 2009 visitas a este país.
Abel Acosta, presidente del oficial Instituto Cubano de la Música (ICM), declaró a la prensa local que un concierto en La Habana del grupo estadounidense Kool and the Gang este mes, parte de un intercambio cultural bilateral en marcha, "ha sido trascendental".
Agregó que en el contexto de ese intercambio, se espera en esta capital a Calle 13, dúo puertorriqueño de gran popularidad que debió venir al reciente festival de cine de La Habana.
"Ellos (Calle 13) han informado a varios medios de prensa sobre su posible visita a Cuba y lo han comunicado a través de la red social Twitter", dijo Acosta al medio informativo en Internet, Cubadebate.
Adelantó que Calle 13 realizará "varios recitales" en La Habana el año próximo.
"El grupo está listo para cantarle a los cubanos", dijo Acosta.
Sobre la Filarmónica de Nueva York, que no recibió licencia del Departamento norteamericano de Estado en octubre para actuar en Cuba en 2009, Acosta dijo que sigue la gestión para que viaje a este país. DFB
Abel Acosta, presidente del oficial Instituto Cubano de la Música (ICM), declaró a la prensa local que un concierto en La Habana del grupo estadounidense Kool and the Gang este mes, parte de un intercambio cultural bilateral en marcha, "ha sido trascendental".
Agregó que en el contexto de ese intercambio, se espera en esta capital a Calle 13, dúo puertorriqueño de gran popularidad que debió venir al reciente festival de cine de La Habana.
"Ellos (Calle 13) han informado a varios medios de prensa sobre su posible visita a Cuba y lo han comunicado a través de la red social Twitter", dijo Acosta al medio informativo en Internet, Cubadebate.
Adelantó que Calle 13 realizará "varios recitales" en La Habana el año próximo.
"El grupo está listo para cantarle a los cubanos", dijo Acosta.
Sobre la Filarmónica de Nueva York, que no recibió licencia del Departamento norteamericano de Estado en octubre para actuar en Cuba en 2009, Acosta dijo que sigue la gestión para que viaje a este país. DFB
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